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miércoles, 3 de diciembre de 2008

El apego, el amor...


Mi perrita tiene 10 años. A veces es un poco antipática (en realidad sólo lo parece cuando quiero hacerle mimitos y ella se va de mi lado y se echa en una esquina y sólo le falta decir con voz de niña pija: “Déjame en paz un ratito”). Es guapísima, sobre todo recién pelada. Quien la ve en ese momento, espera que detrás venga, sujetando la correa una pedazo de tía repipi que tiene un descapotable plateado…
Es una de las pocas cosas, si no la única cosa buena que me dejó cierto capullo, aunque junto con ella me dejó muchas lecciones aprendidas y gracias a ella he aprendido alguna otra, como lo que es el amor auténtico, el amor sin palabras, el sentimiento simplemente, sin condición. Antes de tenerla, ni siquiera me gustaban los perros, y aunque adorar a los animalitos me ha hecho mejor persona, a veces me gustaría no quererlos tanto.
La han operado varias veces de tumores.
Esta vez una herida en una patita resulta ser algo malo y dicen que es probable que le tengan que cortar la pata…
Intento hacerme a la idea de que no vivirá mucho tiempo más, aunque estuviera sana, pero no puedo. Imaginarla coja me parte el alma. Imaginar que no está me mata. Imaginar que se duerme y no despierta…
Creo que me queda mucho que aprender.
Y no se como hacerlo.

viernes, 17 de octubre de 2008

Lo cortés no quita lo valiente


No vayas por ahí haciendo daño a la gente. No mientas, no engañes, porque al final el único perjudicado eres tú. Quien se libra de un mentiroso no es un desgraciado sino todo lo contrario. No hagas creer a las personas que las cosas no funcionan por su culpa, que eres perfecto y son ellos/as quienes lo estropean todo. Mira dentro de ti, piensa en lo que eres y en quién eres, y soluciona las cosas desde dentro. Al fin y al cabo lo que dices y haces es reflejo de lo que piensas y sientes. Esa pobre chica fue al psicólogo a intentar entender lo que estaba haciendo mal para no perderte. Le hiciste creer que ella tenía un problema, cuando el único problema eras tú. Céntrate, y descubre qué es lo que realmente quieres. Ya no eres un niño y el tiempo de jugar se pasó hace tiempo. Y no pretendas que los demás te vean como un oso amoroso cuando te comportas como un puto gigoló.
Gracias a Dios ella es fuerte y no vas a conseguir que deje de creer en el amor.
Gracias a Dios se ha dado cuenta de lo que eres.
Gracias a Dios no ha hecho falta sino una tirita para su corazón partío.
Ahora tiene un bonito camino por delante, gracias a Dios, lejos de ti.

martes, 7 de octubre de 2008

El pasado siempre vuelve

Y qué rara te sientes cuando ves, después de 20 años a una persona de la que estuviste enamorada hasta los huesos cuando sólo eras una niña...
Empiezas a recordar mil cosas y a experimentar sensaciones que creías olvidadas. Aquel primer beso que intentaste reproducir pegando tus labios a tus dedos durante varios dias, hasta que llegaste a olvidarlo. Te vienen a la mente recuerdos que tenías guardados en una esquinita de tu cerebro, tal vez guardados con la intención de que murieran y no verlos nunca más. Recuerdas otros amores, buenos y malos. Lo emocionante que era esperar en la plaza a que pasara por allí y te saludase, sólo eso, un saludo. Un saludo que te hacía imaginar historias de princesas y príncipes azules que nunca llegaron a nada. Escapadas a escondidas de papá y mamá para verle. Iniciales grabadas en las paredes, en las libretas, en las manos...
Cómo jode que, con el paso del tiempo, alguno de ellos se te acerque y te diga: "Siempre estuve enamorado de ti...". Esto puede tener 2 explicaciones:
1- Fué tan tímido que no se atrevió jamás a reconocer que tú también le gustabas (...)
2- Es tan gilipollas que pretende ligar contigo ahora con esa excusa.
Luego vinieron "amores" más serios. Y empezaron los engaños. Unos cuantos capullos se encargaron de hacer que dejaras de creer en el amor, en las historias bonitas, en la fidelidad, el respeto y bla bla bla... . Con momentos buenos, y momentos muy malos. Al fin y al cabo, recuerdos que en ocasiones preferirías no tener.
La realidad es que la vida pasa. Pasan cosas diferentes cada día. Conoces gente distinta. Cambias de entorno, de amigos, de costumbres. Y nunca se sabe en cuál de esos puntos tenías o tienes que coger el tren.
Espero, por una vez, no haberme equivocado.